4 min read

Segunda Desclasificación OVNI Mayo 2026: Apolo 12, Bases Nucleares y 51 Vídeos Inéditos

Hoy 22 de mayo el Pentágono ha publicado su segunda tanda de archivos UAP. Audio del Apolo 12, expedientes nucleares de los años 40 y 51 vídeos militares nunca vistos. Esto es lo que contienen.
Segunda Desclasificación OVNI Mayo 2026: Apolo 12, Bases Nucleares y 51 Vídeos Inéditos
Portal del Departamento de Guerra de Estados Unidos donde se publican los archivos UAP desclasificados en mayo de 2026

Esta mañana el Departamento de Guerra de Estados Unidos ha publicado su segunda tanda de archivos desclasificados sobre Fenómenos Anómalos No Identificados. Son 64 nuevos documentos — 6 PDFs, 7 audios y 51 vídeos militares — que amplían una de las desclasificaciones más importantes de la historia moderna. Algunos de estos materiales llevaban décadas enterrados.

El contexto: cómo llegamos hasta aquí

El origen tiene una fecha concreta: febrero de 2026, cuando Barack Obama declaró en un pódcast que los extraterrestres "son reales, pero yo no los he visto". Trump acusó a Obama de filtrar información clasificada y ordenó la desclasificación masiva a través del sistema PURSUE — Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters.

El 8 de mayo llegó la primera entrega: 162 archivos que incluían informes militares, fotografías, vídeos y testimonios de astronautas de las misiones Apolo 11, 12, 17 y Gemini 7. El portal war.gov/ufo recibió más de 1.000 millones de visitas en dos semanas. Hoy, 22 de mayo, llega la segunda entrega. Y ya hay una tercera anunciada.

Si no seguiste la primera entrega del 8 de mayo, aquí tienes nuestro análisis completo. Entre ese material ya aparecían testimonios de astronautas del Apolo 11 y 17, fotografías de objetos de ocho puntas sobrevolando zonas militares y los primeros vídeos infrarrojos nunca vistos. Lo de hoy es la continuación directa de aquello.

Los astronautas del Apolo 12 vieron algo en el espacio

Uno de los documentos más inquietantes de esta segunda entrega es un audio de la revisión médica posterior a la misión Apolo 12, de noviembre de 1969. Los tres astronautas — Pete Conrad, Richard Gordon y Alan Bean — describieron ante los médicos de la NASA destellos de luz y rayas luminosas que percibían incluso con los ojos cerrados, en la oscuridad total del espacio profundo, mientras intentaban dormir.

No es un caso aislado. En la primera tanda ya aparecieron testimonios similares de la tripulación del Apolo 17, que describió destellos "como los fuegos artificiales del 4 de Julio", y de Gemini 7 en 1965, donde se observó un objeto moviéndose de izquierda a derecha. Buzz Aldrin, del Apolo 11, mencionó haber visto algo que identificó provisionalmente como un posible láser.

La NASA atribuyó estos fenómenos a rayos cósmicos impactando en la retina. Pero ese informe médico llevaba más de 50 años clasificado. Si la explicación era tan sencilla, ¿por qué estaba sellado?

209 avistamientos junto a instalaciones nucleares

El segundo bloque es quizás el más revelador en términos históricos. Un expediente de 116 páginas del Programa de Armas Especiales de las Fuerzas Armadas — sucesor directo del Proyecto Manhattan — documenta 209 avistamientos registrados entre 1948 y 1950 en la base de Sandia, Nuevo México, principal instalación de desarrollo de armas nucleares de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial.

Los objetos descritos son consistentes: orbes verdes, discos, bolas de fuego realizando maniobras imposibles cerca del perímetro militar. El expediente incluye además los resultados de investigaciones sobre polvo de cobre residual encontrado en algunas de las zonas donde se reportaron los avistamientos. Nadie ha explicado todavía qué era ese polvo ni de dónde venía.

La conexión entre UAPs e instalaciones nucleares no es nueva — forma parte de los testimonios más sólidos de la ufología moderna — pero tener documentación oficial que lo confirma para finales de los años 40 es otro nivel.

51 vídeos militares nunca vistos

La tercera parte de la entrega son 51 vídeos capturados por sensores militares, hasta hoy clasificados. Entre los más destacados:

  • Cuatro UAPs formando una figura sobre el agua en territorio iraní en agosto de 2022, captados por sensor infrarrojo de las Fuerzas Armadas.
  • Un objeto volando en proximidad a una aeronave sobre el sureste de Estados Unidos en abril de 2024, registrado por la Guardia Costera.
  • Un informe de la CIA desde la URSS en 1973 que describe un objeto verde brillante formando círculos concéntricos.
  • El testimonio de un oficial estadounidense que observó orbes naranjas cerca de un helicóptero durante una misión militar en 2025.

El Congreso también presiona

En paralelo a las desclasificaciones, el proceso legislativo se acelera. Ocho congresistas impulsaron formalmente el 6 de marzo de 2026 el acceso a 51 expedientes específicos en custodia de la comunidad de inteligencia. La representante Anna Paulina Luna fijó plazos directos al Secretario de Defensa Pete Hegseth.

Además, los representantes Robert Garcia y Glenn Grothman han introducido la Safe Airspace for Americans Act, una ley bipartidista que obliga a todos los pilotos del país a reportar avistamientos UAP y a la FAA a remitirlos automáticamente al organismo AARO para su análisis.

El Secretario Hegseth lo resumió sin rodeos: "Estos archivos, ocultos tras clasificaciones, han alimentado durante mucho tiempo especulaciones justificadas."

El testimonio que lo cambió todo

Para entender por qué estas desclasificaciones generan tanto impacto, hay que recordar julio de 2023, cuando David Grusch, oficial de inteligencia militar retirado, testificó ante el Congreso sobre la existencia de programas gubernamentales de recuperación e ingeniería inversa de naves no humanas. Su investigación de cuatro años fue calificada como "creíble y urgente" por el Inspector General del Departamento de Defensa. Lue Elizondo, ex director del programa AATIP del Pentágono, confirmó posteriormente la veracidad de esas afirmaciones y describió encuentros personales con UAPs de características específicas.

Lo que el Pentágono publica ahora no surge de la nada. Es la respuesta a años de presión de testigos, investigadores y congresistas que llevan décadas exigiendo transparencia. La pregunta ya no es si el gobierno sabe algo. La pregunta es cuánto más hay que aún no ha salido.

Lo que viene

El Departamento de Guerra ha confirmado que ya trabaja en una tercera entrega. La desclasificación es progresiva y algunos archivos aún requieren digitalización antes de su publicación.

El ritmo se acelera. La primera entrega tardó décadas en llegar. La segunda ha llegado dos semanas después. La tercera podría estar aquí antes de que acabe el mes.

Y la pregunta que nadie en el Pentágono ha respondido todavía sigue siendo la misma: si todo esto tiene explicación convencional, ¿por qué llevaba décadas clasificado?

¿Crees que la tercera entrega traerá pruebas más contundentes, o seguiremos con más preguntas que respuestas? Déjalo en los comentarios.